Concepción SXXI: La neoliberalización del paisaje a precio retail

«El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos»

Antonio Gramsci.

El nuevo síntoma de la neoliberalización del paisaje sería un fenómeno explicado por la necesidad que tiene la ciudad de ponerse a tono con la cantidad de habitantes que actualmente transita en la zona, estando casi obligada a aumentar su capacidad de alojamiento, evitando al mismo tiempo expandirse demasiado. O al menos esa sería la explicación que dan algunas “voces expertas en la materia”, quienes asocian el fenómeno a que vivimos en una época de intensa  “modernización urbana de la ciudad”.

Este complejo proceso, que a todas luces está permeado por una mentalidad neoliberal como referente, nos hace cuestionar el significado de la visión que se tiene sobre el progreso. ¿Es este progreso uno que solo tiene como fin albergar más habitantes? Donde se deja de lado la calidad de vida de sus obrerxs, estudiantes y principales ocupantes. ¿Es la importancia de conectar el centro comercial y soñar con trenes solo para potenciar el consumo? Son pocas las respuestas y pocos los que sueñan un Concepción alejado de un paisaje neoliberalizado.

PAISAJE A PRECIO RETAIL

Para Luis Darmendrail, arquitecto y fundador de “Historia Arquitectónica de Concepción”, el mal llamado progreso del cual hoy estaríamos siendo testigos en Concepción, sería uno cuyo real significado estaría tergiversado y vendido por las mismas inmobiliarias.

Así, el arquitecto responsabiliza a este “progreso” y a un ineficiente Plan Regulador Comunal la creación de un paisaje plástico, de edificios sin valor patrimonial y que solo buscan ofrecer alternativas de vivienda a precio mercado. Misma lógica que ha invadido las calles penquistas con anuncios sobre una falsa promesa: no necesitamos más de 50mt2 para poder vivir cómodamente.

Para Darmendrail, hablar de desarrollo urbano es hablar de equilibrio y esquivar el estancamiento del pasado. Sumado a ello, afirma que se debe tener claridad sobre lo que queremos como ciudad y qué estamos construyendo, en consecuencia, legando para el futuro. “Concepción tiene que buscar un patrimonio urbano armónico, en el que no se pasen a llevar los derechos de las personas, no se pase a llevar el patrimonio, no se pase a llevar la naturaleza y el territorio, eso es sobre todo lo que tenemos que buscar”, expresa Luis Darmendrail.

LA CIUDAD POST-NEOLIBERAL

Fotos: Rodrigo Barahona

Durante septiembre de 2018, “Periódico NN” lanzó su ejemplar N°3, donde a través de narraciones desde una mirada independiente desarrolla una critica hacia los proyectos inmobiliarios que se han levantado en Concepción. Junto con ello, “NN” propone un recorrido fotográfico que hace un contraste entre la proliferación de las construcciones en altura y el paisaje local.

PRIVILEGIOS

Un ascensor demora en promedio 502 segundos en bajar 25 pisos,  a diario, representa un impacto mucho menor que lo 60 o 90 minutos que podría llegar a demorarse alguien que  vive en la periferia de la comuna. Esos 502 segundos se vuelven invaluables y se transforman así en un privilegio levantado sobre expectativas de calidad de vida, escombros de arquitectura patrimonial, polvo contaminante, especulación inmobiliaria y nada muy distante a un futuro donde el metro cuadrado valga más de lo que vecinos antiguos puedan pagar. Es ahí el mercado perfecto para las inmobiliarias. 

Solo por entregar algunos ejemplos, en calle O’Higgins, a pasos de la Universidad de Concepción y la Diagonal Pedro Aguirre Cerda, se han emplazado en los últimos 2 años, 4 edificios departamentales, con diseños y proporciones similares. A escasas cuadras más allá, desde calle Angol hasta calle Prat, se avistan grandes macizos, que por Prat otorgan un paisaje metropolitano a la unión entre Hualpén y Chiguayante, entrada que a la altura de Los Carrera, cada vez más recuerda  a los “guetos verticales” de Estación Central en Santiago.  Ni hablar del sector oriente de la ciudad, donde no es tan solo la construcción en altura, sino también la demolición a velocidad retail de casas con valor patrimonial, que no siendo declaradas como tal, carecen de preocupación para la autoridad.

ATLAS DE BARRIOS

Fotos: Rodrigo Barahona

A principios de 2019, editorial Dostercios lanzó, “Atlas. Fragmentos del paisaje. Concepción”, un registro donde  un equipo compuesto por la geógrafa Carolina Rojas y la arquitecta Grace Mallea, muestran mediante un documento gráfico, las características de los agentes del paisaje que componen los ecosistemas penquistas, su estado de conservación y los efectos de fragmentación que generan las diversas dinámicas de transformación del territorio. El texto puede ser conseguido en este enlace.

CIUDAD DEL PARQUE

El caso más escandaloso de todos, es “Ciudad del Parque”, Mega proyecto de la empresa local Aitué que se pretende emplazar en pleno barrio residencial, entre las calles Víctor Lamas y Chacabuco, a la altura de Colo-Colo. Este proyecto considera cinco edificios habitacionales y dos para uso de oficinas, sumando un total de siete torres, que contendrán 912 departamentos y 52 oficinas, junto con el levantamiento de un boulevard de 15 locales comerciales y espacio para 703 vehículos, una inversión privada total de 48 mil millones de pesos.

 

 

Para Oscar Contreras, Presidente del sindicato de profesores Colegio IHC, más allá del debate patrimonial o del paisaje, lo que les perjudicaría directamente a ellxs serían sus condiciones laborales y de salud. En la misma linea, la vecina y coordinadora general de TECHO, Claudia Zhender, quien llegó a vivir al sector por lo tranquilo del barrio, ve en este mega proyecto una amenaza a su calidad de vida, sobre todo por la cantidad de autos que comenzarán a circular, sumados a los que ya circulan por ahí en las horas peak.

 

¿Cuál es el costo de construir una ciudad así? ¿dicho costo contribuye a una visión de progreso que vaya en beneficio de la comunidad penquista? ¿Es siquiera lo que las vecinas y los vecinos quieren?

Actualmente, este debate se gesta en la opinión pública ciudadana.

“LAS CIUDADES LAS CONSTRUYEN SUS HABITANTES”

Foto: Historia arquitectónica de Concepción.

…O Al menos ese era el principio arquitectónico que prevalecía antes de la llegada de la industria inmobiliaria y el reemplazo -o más bien destrucción- del valor cultural detrás de la forma de edificar en Concepción, ciudad que mediados del siglo XX era celebrada internacionalmente por su aporte urbanístico y modernidad en el diseño, de la mano de arquitectos como Roberto Goycoolea y Emilio Duhart, misma “modernidad” que hoy es puesta en duda y queda contrapuesta con las disímiles realidades del globo.

Los cuestionamientos que han tenido “los grandes proyectos inmobiliarios” que se han asentado sobre barrios de no más de tres pisos, han calado hondo, tanto así que en el debate sobre el nuevo plan regulador que dirigirá la comuna, diversos actores del mundo político y social de Concepción han expresado sus puntos a través de insertos de prensa, redes sociales e incluso manifestaciones públicas.

La última de ellas ocurrió el 31 de enero recién pasado, en las afueras de la Municipalidad de Concepción, cuando un centenar de personas, entre ellas la Concejala socialista Patricia García, el actual CORE Javier Sandoval, algunos personeros políticos pertenecientes al Frente Amplio y ciudadanos sin vinculación política organizados en “Red Barrial”,  presentaron al edil local una serie de puntos para incidir en la discusión del plan regulador comunal.

Dentro de los puntos demandados se encuentran: Resolver mecanismos legales para paralizar obras de gigantescos proyectos inmobiliarios; buscar mecanismos legales para suspender de manera inmediata la entrega de nuevos permisos de edificación para los mismos; y el cese de la demolición de casas y sitios de interés histórico y patrimonial en nuestra comuna. (Fuente Facebook Patricia García Concejala) 

El surgimiento de un movimiento ciudadano que levanta estas demandas es inédito en la zona, sin embargo, la situación aún es ignorada por la autoridad. Fusión de lo político, lo ciudadano y lo cultural, que habla de un penquista que no es ajeno a lo que pasa en su habitat, sino más bien, de uno que busca estar en espacios de incidencia y participación política, o más bien, que quiere ser parte de aquellas decisiones que configuran  cómo se constituirá a futuro este lecho de tierra al borde del Leufü Bio Bio.

Mimi Cavalerie, vocera de Red Barrial, organización que surge en diciembre de 2018, tras la primera reunión de diagnóstico del Plan Regulador Comunal gestada por la Municipalidad de Concepción, sostiene que “la red” se proyecta como una agrupación abierta de ciudadanxs con capacidades específicas y técnicas, que buscan incidir en la discusión del nuevo Plan Regulador Comunal (PRC).

Si bien la agrupación lleva menos de 6 meses funcionando, en dicho periodo ha conseguido que la Municipalidad se pronuncie sobre la construcciones en altura y las limitaciones de estas; y actualmente están participando de manera activa de las distintas jornadas de discusión sobre el PRC en la comuna.

Red Barrial además ha levantado la bandera sobre la protección del patrimonio arquitectónico, lucha que es compartida por otra organización local surgida en  2018 como es “Salvemos la Remodelación Paicavi” y el proyecto paralelo de Cavalerie, “Barrio Oriente”. Todas ellas expresiones de la organización ciudadana en pro de la conservación de una identidad barrial.

 

Fotos: Rodrigo Barahona

 “Arquitectura y ciudad moderna en el Sur de Chile. Memoria, territorio y proyecto” es un libro contenido en Ediciones Universidad del Bío-Bío y STOQ editorial, lanzado durante 2018 y editado por Pablo Fuentes H. y Verónica Esparza S.. El texto es una compilación de investigaciones y trabajos de campo con el objetivo de poner sobre la mesa el conocimiento existente sobre ejemplos destacados de patrimonio, invitando al reconocimiento, discusión y reflexión sobre arquitectura a través de un profundo análisis. El libro es una invitación a ahondar en un patrimonio amplio pero aún apenas explorado, detallan los autores.”

 

¿Podremos sobrevivir a los monstruos sobre los cuales nos advierte Gramsci? ¿Cuánto nos tardaremos en construir un nuevo mundo, un nuevo Concepción? El autor nos entrega algunas luces, ya que en ese caos, definido por la incertidumbre de un tipo de orden de quienes ven aquél claroscuro como una oportunidad de ascender política o económicamente, se intentará liderar una causa y hacerla ver como justa. 

Gramsci nos dice que todo cambio es cultural y aunque siga el paisaje penquista en las manos del inescrupuloso juego de capitales, en la organización civil, la ciudadanía crítica, el activismo y la oferta de alternativas que planteen otro modelo de ciudad, se logrará encontrar construir cual es nuestra definición de desarrollo. 

El debate ya está instalado. 

 

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