“Enigma”: mejor no hablar de ciertas cosas

El primer largometraje de Ignacio Juricic Merillán, al igual que su corto “Locas Perdidas” (2015), está basado en hechos reales. Si su obra anterior se inspiraba en el allanamiento y fichaje masivo de personas LGBT+ en la disco Quásar de 1996, esta toma como referencia el asesinato lesbofóbico de Mónica Briones ocurrido en 1984 y que sigue impune hasta la actualidad. Pero, en lugar de limitarse a representar la tragedia, esta película sigue la tormenta provocada en la familia de la víctima por un programa televisivo de true crime que pretende recrear los hechos.

“Enigma” parte 8 años después del homicidio, cuando un productor de televisión llama a Nancy Vásquez (Roxana Campos) para que acceda a ser entrevistada en cámara sobre el caso de su hija Sandra, que se cerró sin culpables. Mientras ella se toma un tiempo para decidir, el canal contacta al resto de la familia pidiéndoles su testimonio para el programa.

Como si hubieran abierto la caja de pandora, a las conversaciones familiares vuelven los bonitos recuerdos de la hija perdida, pero también los rencores que habían sido acallados sin que nunca se apagaran realmente. Las discusiones se llenan de evasivas e indirectas, donde los personajes dicen una cosa queriendo decir otra, y reina la vieja idea de que la paz se mantendrá sólo si evitamos ciertos temas. Es en estas escenas de orientación ruiciana donde más brilla la película, pues sabe retratar el ethos del Chile de la transición.

Tanto en “Locas Perdidas” como en “Enigma”, la preocupación de Juricic no es con los hechos mismos sino, según ha señalado, con la representación mediática de estos y de la comunidad LGBT+ (de hecho, la cinta toma el nombre del programa de true crime homónimo, que en 2010 dedicó un capítulo a Mónica Briones).

Y su crítica no la hace sólo desde el argumento, pues decide alejarse de la estética de estos programas y sus recursos audiovisuales de manera radical. Así, elige filmar en secuencia, sin usar contraplanos, evitando los close-ups y limitándose a usar paneos y panfocos.

“Enigma” es una cinta llevada por mujeres (Campos y Paula Zúñiga están brillantes al centro) y donde los hombres son seres desconectados e inútiles (incapaces de servirse comida solos, menos podrán dar apoyo emocional). Y, aunque está ambientada en 1999, su realidad no es tan distinta de la nuestra. Son las mismas heridas las que siguen sin cicatrizar.

“Enigma” se exhibe de forma gratuita este viernes 26 de abril a las 17:15 hrs. en el Aula Magna (Caupolicán #459), en el contexto de la competencia de largometrajes de BioBioCine 2019.

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