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Proyecto Vermut: Reencuentro con la memoria

Concepción debe haber sido de las ciudades con más salas de cine a lo largo del país. Hasta principios de los 80 se contabilizaban por lo menos 12 espacios acondicionados para la proyección de películas, y distribuidos mayoritariamente en el centro urbano de la ciudad. El Windsor, el Romano, el Cervantes, Regina, Lido, Plaza, Luxe, Ducal, entre otros, eran los anfitriones de una experiencia cinematográfica que incluía ritos como las funciones matiné, vermouth y noche, los programas rotativos, el boleto de la butaca o elegir entre gomitas y almendras confitadas para comer durante la función.

Lo cierto es que el imaginario que representaba esta época era respuesta de una ciudad culta, activa y social. Una ciudad en donde el cine importaba y los teatros eran espacios del encuentro cotidiano. Una ciudad generosa del recuerdo y de la posibilidad, y que hoy parece tan desconocida como improbable.


Fotografía: Archivo Proyecto Vermut

Proyecto Vermut nace el 2012 como un espacio de exhibición cinematográfica al interior de las galerías comerciales que alguna vez albergaron cines. Durante alrededor de una semana, la muestra de películas nacionales son la excusa perfecta para rememorar y poner en valor parte de la arquitectura histórica de Concepción.

Con el tiempo, la iniciativa también pasó a integrar charlas, talleres, exposiciones y material audiovisual, transformando a Vermut en una experiencia que mezcla cine, memoria e historia local. Una carga simbólico-emocional que hoy, pese al escaso apoyo de instituciones públicas y privadas, presenta su versión 2018 con una exposición denominada “Recorrido por los cines de Concepción”.


Vídeo registro de las cinco primeras versiones de Proyecto Vermut

“Es un reencuentro. Esta versión de Vermut va a ser diferente en materia de lo que se va brindar a la comunidad. Va a ser un poco más austera quizá, pero, por otro lado, será un reencuentro con la memoria porque se va a priorizar la exposición entorno a la historia de los cines de Concepción”, comenta el arquitecto y colaborador del proyecto, Luis Darmendrail, mientras toma asiento tras el escritorio de su oficina en la Facultad de Arquitectura de la UBB.

Junto al trabajo de cooperadores y el aporte del Fondo de Apoyo a Iniciativas Culturales Comunales (FAICC), Proyecto Vermut logró sacar adelante su nueva exposición que irá desde el 29 de octubre al 30 de noviembre en las galerías Akel, Irazábal, Ramos y Lido. “Va a integrar fotografías y textos explicativos. Básicamente, la intención es construir la historia de los cines de Concepción, desde las primeras salas hasta las más recientes. Se hará un viaje que parte en 1890 con el Teatro Concepción, pasando por los primeros intentos de salas de espectáculo como fueron el teatro Prat, en el complejo ferroviario, o el Rialto, en Anibal Pinto, y también pasando por los primeros grandes teatros modernos como el Central, el Roxy y el Ideal”, adelanta sobre la muestra el arquitecto y quien además es fundador del blog “Historia Arquitectónica de Concepción”

Para este año también se integran las visitas guiadas que Darmendrail facilitará en las galerías. Aquí se podrán conocer algunos detalles históricos y arquitectónicos de estos cines emplazados en el centro de la ciudad. Sobre la iniciativa el académico asegura entusiasmado: “La gente va a aprender la historia de Concepción desde un punto de vista singular, a través de estos espacios de exhibición de películas”.


Fotografía: Proyecto Vermut. Parte de la exposición montada en la Galería Akel (Barros Arana con Angol)

La actividad cinematográfica como expresión de la ciudad

La conversación con Luis es extensa y va fluyendo de un tópico a otro. Pronto, ambos coincidimos en que hablar de Vermut es referirse a todo un acontecer sociocultural desarrollado en torno a los cines durante una época importante para Concepción.

¿Qué significaba ir al cine durante aquellos años?

La actividad de ir al cine conllevaba muchas cosas. Representaba mucho para nuestros padres, abuelos, bisabuelos, ya que significaba una actividad importante que no consistía solamente en el espacio de ocio, sino que también era una forma de poder apreciar la ciudad. De poder recorrerla y establecer un contacto con la arquitectura. Algo que hoy en día nosotros no tenemos y no lo conocemos tampoco.

Estos espacios de exhibición también eran espacios de encuentro, de socialización, hasta de relación comercial, con cafeterías o pastelerías. Asimismo, pasaban a ser hito dentro de los barrios, como pasó con el Teatro Rex, que también era parte de un circuito bien interesante con el cerro amarillo y todo ese sector.


Fotografía: Eduardo Gutiérrez. Luis Darmendrail es Licenciado en Arquitectura de la Universidad de Concepción y se ha especializado en el estudio del patrimonio arquitectónico y urbano de Concepción.

Qué impresionante es darse cuenta del cambio en la experiencia y en el concepto de ver cine.

Tiene mucho que ver con algo que varios discutimos, el vivir la ciudad. Yo siempre he dicho que uno no tiene que vivir “de la casa al trabajo, del trabajo a la casa”. La ciudad hay que vivirla a concho, desde sus espacios públicos, los espacios comunes, los parques, las plazas, los restaurantes, las tiendas, todo. Entonces, yo siento que en los cines, la gente que alcanzó a aprovechar esa epoca, vivia la ciudad. Tiene que ver con desplazarse, caminando, o en micro, y pasar de cine a otro, como mucha gente decía que salía de una película porque se aburría y se iba a otra.

Y eso también tenía que ver con las galerías de la ciudad…

Justamente. Hay galerías en varias ciudades de Chile, pero en Concepción, dada la escala de la ciudad y la distribución tan cercana, se generó esta dinámica tan importante de las galerías. Aparte nuestro clima tan agreste, obligaba a estos pasajes internos a que estuvieran en constante funcionamiento. Así, tanto las galerías como los cines permitían que la gente viviera la ciudad y tuviera esa experiencia.

¿Cómo crees que se perdió esa experiencia? ¿Es a partir de la llegada del mall?

Claro, el Mall del Trébol que se inauguró en Talcahuano, y ni siquiera ahí, es cerca del aeropuerto, una zona periférica tanto para Talcahuano como para Concepción. Cuando abrió se promocionaba el Cinemark, pero al fin y al cabo no era nada nuevo. Básicamente, estaban concentrando cuatro o cinco salas en un solo lugar. Entonces, esta cosa del multisala, se promueve como algo novedoso, pero, oye, el cine existía hace casi un siglo anterior. Solo se exacerbaba por esta cosa tan neoliberal, del brillo y de concentrar todo en un solo espacio como el mall, en donde la gente puede pasar un día entero.


Fotografía: Archivo Proyecto Vermut.

Se dice que la generación de nuestros padres o abuelos son un público muy particular, ya que tienen una gran formación cinematográfica y son muy cultos. Ellos vieron y leyeron mucho cine durante la época. 

Claro, por ejemplo, yo hablo con mi mamá y me nombra todas las estrellas españolas de ese momento. Hay un tema de fondo, que es la difusión del cine a través de revistas. Los medios de comunicación escritos, como los diarios y las revistas especializadas, como la Ecran que se fundó en 1930 hasta el año 69, que por casi 40 años difundió completamente el cine a nivel nacional e internacional, cumplieron un rol muy importante. Entonces, la gente estaba en contacto, sabían lo que pasaba, las copuchas de Hollywood. Lo que pasaba en el cine nacional, con espacios donde periodistas como la Toto Romero escribían y hacían críticas, era muy interesante. Entonces, había un consumo de cultura bastante grande y eso generó que la generación de nuestros padres y abuelos sepan mucho sobre cine.

Cada vez que voy a los Lunes Cinematográficos en el Teatro UdeC, que es el único teatro que hoy exhibe películas todas las semanas, veo harta gente y me pregunto si esa afluencia o importancia, quizá, sería la misma si volviéramos a tener más salas de cine, ¿piensas lo mismo? 

Sí, a mi igual me pasa, porque los Lunes Cinematográficos va bastante gente y siempre he pensado que podría funcionar. Podría resultar poder habilitar una de estas salas, como la del Alcázar que está en buen estado y está en desuso hace tantos años, también el Cine Plaza. Yo creo que podría funcionar por el romanticismo que se genera y bueno otras cosas, como el factor económico. Es cosa de tener la iniciativa. También tiene que ver con el patrimonio, que la gente tiende a ver el patrimonio como algo estancado, como algo fome, y la verdad que no es así. El patrimonio es hablar de lo que tenemos hoy, de la memoria, de lo que nos identifica como colectivo, como ciudadanos y se puede capitalizar y establecer mecanismos. Entonces, en Concepción aún los espacios están. Hay que aprovecharlos antes de los echen abajo como los demás cines.


El 2015 Proyecto Vermut realizó un microdocumental sobre los cines locales de Concepción. 

En ese sentido, ¿por qué crees tú que cuando se demolieron estos antiguos teatros nadie dijo o hizo nada?

Mira, yo creo que ese sentimiento de “ya, que le vamos a hacer” pasó y sigue estando. “Ay si total es progreso”, “el costo del progreso”, no hay frase que yo deteste más cuando escucho a la gente “no, es que es el costo del progreso”. Lo que pasa es que la gente está mal enfocada sobre qué es progreso. Se nos ha vendido una idea de progreso, que es una torre de 20 pisos, un mall, un mega supermercado. O sea, progreso, a mi juicio, es poder lograr una equidad social, es poder llegar a un entendimiento, es poder progresar como sociedad.

No hemos tenido la capacidad de ser conscientes y cuestionar nuestra arquitectura…

Claro y siento que eso de “qué le vamos a hacer” nos ha liquidado bastante, porque generó sociedad sin juicio, una sociedad sin crítica, donde al fin y al cabo somos todos dominados y domesticados. Nada se cuestiona y si lo haces eres irrespetuoso o estás en contra del progreso. Qué veo, cuáles son las aspiraciones de Concepción, veo la prensa y encuentro un mall espectacular, de lujo, picado a lujo en realidad. O el metro, que lo encuentro absurdo, una ciudad que tiene tan poca escala, que tiene un suelo pésimo y que quieren hacer un metro, bueno, no sé. Ahí te das cuenta el arribismo que se vive. Esa cosa como ostentosa, como de pretender algo que no es, y eso no es progreso, al contrario.


Fotografía: Archivo Proyecto Vermut

Y a propósito, ¿qué te ha parecido lo de la restauración del ex cine Windsor? ¿Consideras que el trabajo de Vermut ha influido en algo para esta iniciativa?    

Yo creo que si, tal vez el tema del Windsor no sé si directamente por Vermut, pero yo sí siento que Vermut ha hecho una labor notable. De verdad que este proyecto, para mi, devolvió el cine a la discusión pública, a la opinión, a la práctica. Tal vez no se devolvieron los cines físicamente, no se reconstruyó el Ducal, no se reconstruyó el Lux, la Havana no desapareció para volver al cine Astor, pero si la gente empezó a recordar. La gente empezó a valorar lo que se tiene, lo que va quedando y a valorar los recuerdos.

Con respecto a lo del Windsor, estamos viviendo un proceso en el cual Concepción ha estado reconstruyendo su vida cultural, a través de iniciativas independientes. Espacios artísticos que son no asociados a universidades, sino que a colectivos y grupos. Entonces, siento que en los últimos 20 años la ciudad está reconstruyendo una vida cultural muy rica, que en algún momento tuvo. Lo del Windsor es una consecuencia de que hay una deficiencia de espacios culturales en Concepción. No se puede depender de los grandes como el Teatro Regional del Biobío o del mismo Teatro UdeC, que claro, hacen una gran labor, pero por qué no más actividad en el centro, revivir el centro. Yo he escuchado a gente decir “no, es que hay que revivir el centro y la unica forma es arrasando y construyendo cosas monumentales”, no tenemos por qué irnos a esos extremos. Revivir el centro puede ser algo tan simple como tomar un cine abandonado y devolverle un poco esa dignidad cultural y artística. Ahí entra el Windsor como un nuevo espacio de resistencia, quizá.


Fotografía: Eduardo Gutiérrez. El ex cine Windsor actualmente se encuentra en proceso de restauración para volver a funcionar como centro cultural.

Las fechas de las exposiciones de Proyecto Vermut serán: Galería Akel, del lunes 29 de octubre hasta el sábado 3 noviembre, Galería Irazábal, del lunes 5 noviembre al lunes 12 de noviembre, Galería Ramos, del martes 13 de noviembre al 19 de noviembre y Galería Lido, del martes 20 de noviembre al viernes 30 de noviembre. Además, puede visitar el evento oficial de las visitas guiadas que realizará Luis Darmendrail para enterarte de las fechas y horarios.

Por | 2018-10-30T23:16:05+00:00 Octubre 29th, 2018|Sin comentarios

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