“Los Sueños del Castillo”: el infierno está en los márgenes

Los adolescentes que aparecen en “Los Sueños del Castillo”, el segundo documental de René Ballesteros luego de “La Quemadura” (2009), han vivido y hecho cosas que nadie debería. Están detenidos en el centro del Sename en Cholchol (Región de la Araucanía) por cargos como robo con violencia u homicidio, y los recuerdos de lo que hicieron aún carcomen sus psiques. Y así lo muestran sus sueños.

Escenas como un asesinato en una cárcel infernal, familiares fallecidos que los quieren arrastrar a su ataúd, violentas peleas a muerte con sus amigos y las inescapables garras del mismo diablo ocupan los espacios oníricos de estos jóvenes, que no alcanzan las dos décadas de vida.

Y el centro de detención mismo estimula el terror, porque es un edificio que parece un sombrío castillo, y que fue construido encima del terreno donde varios mapuche habían enterrado a sus muertos. Las sombras del genocidio y de la aniquilación cultural también penan entre sus paredes y en el terreno alrededor.

La cámara de Ballesteros a veces recorre sus interiores como un alma en pena, mirando las actividades de los funcionarios de la institución u observando como bestia al aguaite desde el circuito cerrado de seguridad. Pero la mayoría del tiempo se encuentra en las celdas de estos jóvenes, sin mediar juicio, escuchando a sus traumas hablar a través de las imágenes oníricas que los perturban de noche.

También hay escenas de normalidad, pero incluso en ellas los fantasmas aparecen. Como cuando  uno de los chicos ve televisión sin advertir que la forma en que está sentado en el sofá revela cortes autoflagelantes en su brazo. Cuando se da cuenta, se aleja rápido.

La vida de este puñado de adolescentes está lejos de lo que consideramos común, y eso genera un gran menoscabo en su salud mental. La profunda desigualdad nacional ha favorecido que la delincuencia sea una forma de supervivencia, y un Estado que se centra más en el castigo que en la prevención termina destruyendo vidas, aún antes de que se terminen de formar.

“Los Sueños del Castillo” –Pudú al mejor largometraje chileno del FIC Valdivia 2018– es una cinta íntima y sensible, que da voz a los chicos que buena parte de la sociedad juzga descartables. Echa una ojeada a lo frágil que hay detrás del callo de agresividad formado al vivir en el abandono. Pero también es una película de terror, pues produce miedo: al diablo y al infierno, o a ser pobre y a pertenecer a los márgenes. En cualquiera de esos casos, la escapatoria es cuesta arriba.

“Los Sueños del Castillo” se exhibe de forma gratuita este martes 23 de abril a las 18:30 hrs. en el Teatro UdeC (O’Higgins 650), en el contexto de la competencia de largometrajes de BioBioCine 2019.

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